Soberanía nacional: la neutralidad

Por José Luis Di LorenzoLo Social

Tal lo inicialmente anotado, la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen transcurre en el medio de la primera guerra mundial, en la que “civilizados” y por nosotros admirados países europeos acreditan toda su barbarie masacrándose mutuamente. Conflagración de la que era parte la potencia dominante a la que el Proyecto del Ochenta nos había subordinado, Inglaterra. Es en ese contexto en que la Argentina presidida por el primer Presidente legitimado por el (real) voto popular, asume su soberanía política, y superando presiones e intereses declara su neutralidad.

“En el orden internacional tuve que plasmar nuevas normas jurídicas contra las establecidas, para poder así destacar el significado preciso de la independencia y la integridad de la Nación, en la plenitud soberana de sus atributos… Señalamos, en un instante crucial de la historia de la humanidad, ejemplos de integridad soberana, en el resguardo celoso de nuestro derecho, que prestigiaron a la República. Propugnamos en tales principios la igualdad de todas las naciones y enunciamos el precepto evangélico de que “los pueblos son sagrados para los pueblos y, los hombres son sagrados para los hombres”.[27]

“Los fundamentales principios que profesé siempre respecto a la soberanía y a la dignidad de mi patria, ya fuera por su concepto ante el país o ante el mundo, se pusieron en vigencia en el problema de la neutralidad argentina durante la guerra europea. La política deliberada y austera, que no improvisé por cierto, la había aprendido y experimentado en mis largas vigilias de ciudadano.”[28]

Huelga decir que el precio pagado fue el que siempre pagan los que defienden los intereses de la patria, tal reconoce “Fui ruidosamente injuriado y calumniado en esa emergencia”[29].

 

 

 

[27] Hipólito Yrigoyen. Mi Vida y Mi Doctrina. 1923

[28] Hipólito Yrigoyen. Mi Vida y Mi Doctrina. 1923

[29] Hipólito Yrigoyen. Mi Vida y Mi Doctrina. 1923